Bien es sabido que nuestras manos y nuestro talento pueden ser claves para transformar materiales químicos en auténticas maravillas. Y lo mejor es que esas maravillas no solo sean espectaculares a la vista, sino que podamos crear con ellas un objeto funcional, no solo decorativo.

 

La resina epoxi nos puede servir para crear las tan de moda “Mesas río” en la que la madera servirá de cauce para un asombroso efecto de río de cristal azul, con todos los efectos que nuestra paleta de colores sea capaz de crear.

Como siempre ocurre en el mundo de los composites, todo va a girar en torno a tres patas: la base sobre la que aplicamos, los productos que aplicamos, y las condiciones ambientales en las que lo hacemos. Vamos a verlas una por una:

La base sobre la que aplicamos los productos: Lo primero es hacer una buena elección de madera, que previamente habremos configurado en forma de rectángulo, cuadrado, o cualquier forma geométrica que sea de nuestro agrado. Debemos buscar una madera que no sea en exceso porosa, ya que el poro va a tender a “chupar” más resina y provocará reacciones como posibles burbujas. Ante la duda o la dificultad de buscar otra madera, la alternativa es aplicar una imprimación previa.  Haremos los cortes precisos, protegiendo las zonas con cinta o impermiabilizante para evitar los derrames o contaminaciones de la resina epoxi en las zonas donde no vayamos a aplicarla.

Más importante aún que la porosidad o no de la madera, es el factor humedad. No olvidemos que si hay humedad “almacenada” en el interior de la madera, aunque ésta se encuentre seca al tacto, dichas humedades siempre van a tender a salir a la superficie, con lo que pueden alcanzar a las capas de la resina epoxi. provocando diversas deformaciones o defectos como manchas blancas u ondulaciones en la superficie. La madera también deberá estar alisada y limpia, ya que cualquier suciedad o elementos extraños provocará alteraciones en el resultado, burbujas, o incluso inhibición del curado de la resina epoxi.

Las condiciones ambientales: Una vez más, son fundamentales las condiciones de temperatura y humedad en las que realicemos nuestro trabajo: humedad baja y una temperatura no agresiva ni por arriba ni por debajo (lo ideal siempre es un rango de 20 a 25 º C) va a favorecer el perfecto curado y comportamiento de los productos que vamos a aplicar: recordemos que con una baja temperatura el producto no “tirará” y con una alta temperatura la reacción será extrema, pudiendo provocar también defectos en la superficie por un exceso de calentamiento de la misma.

Por último, el producto a aplicar. La resina epoxi deberá ser adecuada para el grosor que queramos realizar. Además, deberá estar exenta de disolventes, para que estos no expulsen vapores tóxicos ni en la aplicación ni en el uso de la mesa; también se buscará un acabado con brillo y una viscosidad baja para minimizar el riesgo de la aparición de burbujas.

Nuestra recomendación, si el grosor es hasta 4 cm. , es la resina epoxi EC 242 + W 242

Si el grosor es mayor (siempre hasta 10 cm como máximo) recomendamos la resina epoxi EC 141 + W 241

Como siempre, debemos ser exactos en el pesaje de las proporciones recomendadas y mezclar muy bien los componentes antes de aplicarlos. Pesemos siempre con báscula y en cantidades lo suficientemente significativas (mínimo de 100 gramos aconsejable) para que posibles desviaciones no afecten al resultado final.

Para aumentar el efecto visual, podemos añadir pigmentos para epoxi translúcidos como los Piñata, consiguiendo fantásticos efectos con los que podremos jugar, incluso mezclando colores o no mezclándolos, dejando simplemente que floten en la superficie según su capricho. ¡Experimentemos! Es recomendable aplicar el pigmento en la resina justo antes del añadido del endurecedor.

Una vez hemos realizado el vertido de la resina epoxi, dejemos que esta cure varios días a temperatura ambiente. Aunque creamos que la capa superficial está seca al tacto, lo más normal es que la resina siga curando por dentro, por lo que no son recomendables las prisas: dejemos que el curado se consolide.

Posteriormente, y según el resultado, puede ser necesario el lijado y el pulido de las superficies para sacarle el brillo y todo el esplendor.